¿Qué es inclusión social para el Perú?

, por "Toni" Blanco Ochando

La Inclusión Social

Jans Erik Cavero Cárdenas

Desde la asunción al poder del nuevo gobierno, se oye y lee por todo lado la célebre frase “inclusión social”. Aún cuando la mayoría afirma que la inclusión social es un elemento clave para lograr la gran transformación, nadie ha hecho un intento por delimitarla conceptualmente, ni mucho menos se ha polemizado seriamente sobre su ámbito objetivo o sobre sus alcances.

Si partimos de la premisa de que existen sectores sociales tradicionalmente excluidos de participar en los asuntos públicos de la nación (amazónicos, afroperuanos, campesinos, indígenas, etc.), y hoy con este nuevo gobierno se pretende incorporar a estos actores, buscando no sólo su participación en la formulación de políticas, sino también que sean beneficiarios reales de intervenciones públicas, entonces cabe denominar a este proceso de incorporación como “inclusión social”. De hecho, este concepto genérico es el que viene manejando la gran mayoría.

Sin embargo, si de por sí resulta complejo delimitar el “qué” es inclusión social, más complejo aún es consensuar sobre “cómo” se logra esta inclusión. La aprobación de la ley de la consulta previa, por ejemplo, es un gran avance para este propósito; el gravamen e impuesto especial a la minería, tal como fue pensado inicialmente, también apunta en la dirección planteada, pues a mayores recursos mayores prestaciones sociales a favor de las personas más vulnerables; etc. Y ¿el nuevo Ministerio de Inclusión Social?

Para empezar hay que señalar, de manera autocrítica, que este nuevo ministerio no aparece en el Plan de Gobierno de GANA – Perú. Se trata de una medida post 28 de julio que tiene ventajas y desventajas, de las cuales nos referiremos a las últimas, en el intento por corregir -con espíritu constructivo- este desacierto que no parece provenir del Poder Ejecutivo.

En principio cabe mencionar que si la apuesta es por un real proceso de descentralización, el nuevo ministerio constituye un retroceso a este proceso, pues la centralización de programas sociales en un ente nacional no es compatible con la transferencia de competencias y funciones hacia los gobiernos sub-nacionales. No olvidemos que PRONAA y FONCODES, según el calendario descentralizador, serían manejados por los municipios provinciales y distritales. Con el MIDIS, estos programas serán re-centralizados.

Algunos dirán que los municipios no tienen capacidad de gestión, y por tanto no podrían manejar eficientemente estos programas. Esta afirmación antojadiza, como la que prevé que el sector privado es mejor gestor que el sector público, conlleva una serie de prejuicios que no amerita mayor discusión. Lo cierto es que el gobierno de Fujimori, Toledo, García, no fueron eficientes en la lucha contra la pobreza. Urge, sí, implementar un auténtico plan de fortalecimiento de capacidades, a efectos de que los municipios asuman la conducción de algunos programas sociales, en el marco del principio de subsidiariedad.

En segundo lugar, es necesario acotar que la inclusión social difícilmente será lograda con la creación de pliegos presupuestales que no incluyan verdaderos cambios organizacionales. En este sentido, si el nuevo ministerio va a contar con la misma burocracia que ya maneja FONCODES y PRONAA, los resultados no serán diferentes a los que hoy conocemos. Recordemos que el grueso de servidores de estos programas tiene estabilidad laboral y serán transferidos del MIMDES, con lo cual se complejiza una reingeniería en el nivel de los recursos humanos. La solución al terrorismo o al narcotráfico, por ejemplo, no está en crear un ministerio o viceministerio.

Tercero, sólo se han previsto incorporar al nuevo ministerio los siguientes programas: FONCODES, PRONAA, Pensión 65 (sobre la base de Gratitud) y Cuna Más (sobre la base de Wawawasi). Es decir, se crea un nuevo ministerio para 4 programas sociales, de los cuales sólo FONCODES es un programa de carácter productivo. Los otros 3 programas son, en buena cuenta, prestaciones puramente asistenciales. ¿Por qué no está JUNTOS?, ¿Por qué no está Construyendo Perú?, ¿Beca 18?, ¿por qué no se ha pensando en una ley de la dependencia al modelo español?

Lograr la inclusión social es una tarea impostergable para un nuevo gobierno que aspira cambios gravitantes en pos del desarrollo. Sin embargo, ese noble propósito no puede ni debe significar la adopción de políticas poco estudiadas, apresuradas, y sin ningún tipo de consulta a la sociedad civil organizada. Esperemos, en todo caso, no estar ante simples parches que podrían demostrar en el tiempo ciertas disfuncionalidades. Me temo que se está observando el árbol y no el bosque en su conjunto, salvo mejor parecer.